El guante de Gilda

feb 22

El guante de Gilda

Johnny Farrell (Glenn Ford), un aventurero que vive de hacer trampas en el juego, recala en Buenos Aires. Allí lo saca de un apuro Ballin Mundson, el propietario de un lujoso casino, que acaba haciendo de él su hombre de confianza. Un día, Mundson le presenta a su esposa Gilda. Su sorpresa no tiene límites, fue ella precisamente quien lo convirtió en lo que es, un ser cínico y amargado. Esta es la sinopsis de uno de los papeles más legendarios de Rita Hayworth en la década de los 40.

Un guante, una canción y el bofetón propinado por el gran Glenn Ford hicieron el resto. Más allá de su valor estrictamente artístico, este drama pasional se convirtió en un icono de la historia del cine. Si bien es cierto que la década de los cuarenta alumbró películas mucho mejores, el simbolismo y estética de “Gilda” la convirtieron, todavía hoy, en una obra imprescindible.

Curiosidades sobre Gilda y su guante

Como suele suceder con todo lo que pasa a la historia como un hito, a lo largo del tiempo se van recopilando curiosidades que envuelven el suceso, y este caso no podía ser menos.

Se llegó a comentar que en los planos en los que Gilda Mundson Farrell (Rita Hayworth) y Johnny Farrell (Glenn Ford) se dan de golpes, tras el striptease, la actriz llegó a romperle dos dientes a su partenaire.

Causó tal conmoción la escena del guante que la película fue prohibida y censurada en varios países, entre ellos España.

En el mundo de las curiosidades cinematográficas también se puede leer que la película esconde mucho más de lo que se dejó ver, pues numerosos detalles y las actitudes de Ballin Mundson (George MacReady), y Johnny Farrell (Glenn Ford)  invitan a pensar que hay una relación amorosa entre ellos y que Rita Hayworth interviene negativamente para la misma. Sería imposible entender de otra forma la enfermiza lealtad que Farrell profesa por su jefe.

Pero quedémonos con lo que realmente se vio y convirtió a esta obra cinematográfica en un referente para los más cinéfilos. Como no podía ser de otra manera, ese momento histórico en el que Rita se desprende de uno de sus guantes con la mayor expresión de glamour y elegancia vistas en la gran pantalla.

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